9 de febrero de 2012

Destripando Libros II


Bien, sé que hace días que no escribo nada pero cuando estoy enferma sólo sé hablar de mocos y cosas escatológicas (porque me mola infinito ver la cara de asco de la gente, como si ellos no moqueasen) y porque tengo por amigos una panda de tarados a las que también les mola, con lo cual, el monotema de lo verdes y densas que pueden llegar a ser las mucosidades humanas me ha monopolizado.

En realidad no, pero es guay pensar que sí.

De todos modos, lo que hoy me ocupa es otra tanda de tontuna máxima hecha libros que me apetece destripar, y por qué no decirlo, me aburro tanto en el trabajo que me ha parecido un buen momento sin más.

Debo decir, que sólo me he leído el primero. Ahora todos deberíais señalarme con el dedo y decir: "¡MENTIROSA! en el primer Destripando Libros dijiste que ODIAS dejar las cosas a medias.", y yo os daré toda la razón y me autofustigaré y os prometeré que me los voy a leer, pero también os digo que lo haré cuando quiera sufrir un colapso mental que me induzca a dormir permanentemente y en modo letargo.

Un día, el señor Stieg Larsson debió decidir que sus soporíferas ideas debían ser de dominio público y se lió a escribir. Imagino que, como debió pasarse gran parte de su iluminación literaria mendigando un poquito de atención (porque seguramente no lo conocían ni en su casa a la hora de comer), acabó frustrado con el mundo cruel (insertar vahído peliculero aquí) y decidió que el tema asesinatos+periodismo+tarada no estaba suficientemente exprimido, así que se lanzó ahí, a lo loco, a escribir.

Me limitaré a hablar del primer libro de la trilogía (¿Qué manía hay ahora con hacer mil libros? ¿Qué problema tienen con hacer una novela de un solo tomo?) dado que es el único que he leído y es sobre el único que puedo opinar de forma justa. Los otros dos ya directamente los meto en el saco como basuras por la absurdez del primer puto volumen. No puedo deciros ahora mismo cuántas páginas exactas tiene el libro, porque no lo tengo encima, pero sí puedo deciros que tiene DEMASIADAS. Tiene infinitas más de las que necesita. Y diré más, a mí con un tríptico bien explicadito me habría bastado.

El muy tocahuevos se pasa páginas y páginas y más páginas hablándote de mierda. Descripciones tediosas, aburridas, soporíferas... Descripciones que hace que tengas ganas de pegarte un tiro y que en lo único que puedes pensar es: ¿pero llegamos ya, o qué?. Porque todos sabemos que las descripciones son básicas para la ambientación del libro, y suelen ser harto necesarias para poder comprender por dónde vas y con quién, qué ves y qué hueles. Son tan necesarias como los diálogos porque entiendes qué te rodea y a mí es una de las partes que me fascina de un buen libro.

Siempre y cuando ese libro no lo escriba el jodido Larsson. El señor puede pasarse 20 páginas diciéndote cómo es la carretera por la que estás yendo, qué esquina estás girando para poder llegar a una hilera de lo que sea, donde hay una cafetería con una sombrillita verde de donde cuelgan carámbanos del frío que hace, y que en la pared del establecimiento contiguo hay un cartel que dice: "Vendemos mierda", escrito con tiza rosa y azul, dando entrada así a una pequeña portezuela que entra hacia la tienda con un pequeño desnivel en la baldosa de la izquierda.

Y tú estás ahí, leyendo, asimilando todas esas cosas y de repente te dice: ¿Te ha quedado claro? ¡Pues no te sirve para nada porque el personaje entrará en la cloaca que he mencionado 15 páginas más atrás!. Y yo aquí, oigo la risa maligna de ese escritor y me cago en su puta vida mil millones de veces.

No me cuentes que la chica que hay en la barra lleva un pintalabios color cereza si esa información me va a sudar los cojones. No me lo cuentes si no tiene ninguna importancia para la trama, soplapollas. No me lo cuentes a no ser que sea absolutamente necesario que yo sepa que hay una chica que ha dedicado un tiempo de su vida en ir a una tienda y pedir el pintalabios número 10 de Dior para pintárselos e ir a tomar un café. NO NECESITO saberlo si no me vas a contar una mierda de esa chica. Pero si lo haces, hazlo una vez, no dos mil.

Luego tenemos a la superfigura antiheroe-molomucho-soylomás-estoytarada-soyungenio Lisbeth Salander. Personaje que podríamos salvar simplemente por lo perturbada que está (a ratos) pero que no me da la gana de salvar porque está estereotipada a más no poder y eso me da por el culo. Niña con familia mega-desestructurada, es maltratada por el mundo en toda su magnitud pero la tía es un hacha con la información. Es super antisocial, pero no. Pero sí, pero no. ¡Aclárate! Que vas de guays con tus pintas y tus rarezas pero colega, te compras un puto Mac. No sé, ese personaje me tiene a medias, a ratitos me molaba y pensaba: menos mal que algo en el libro vale un poco la pena. Y a otros pensaba: Pégate un tiro, por dios.

Así que para abreviar, que todavía tendría para un buen ratejo con esto pero mi jornada laboral termina en 4 minutos; el primer libro me sirve como pisapapeles y hace que llore cada vez que lo veo pensando en los pobres árboles que han talado para hacerlos. También me sorprende que hayan hecho las malditas películas, y debo confesar que sólo he visto un trozo de la primera porque al saber qué era me dejé influenciar por mi odio y pasé de verla, pero no descarto que sea la primera vez en mi vida que vea una peli y diga: ¡MOLA INFINITO MÁS QUE EL LIBRO! (que no sería muy difícil), y para terminar os diré, que sí me leeré lo que me falta, y cuando lo haga vendré aquí a ponerlo a parir tan enormemente que vendrá una horda de megafans de la trilogía y me emparedará viva.

Pero oigan, es lo que hay.

2 comentarios:

Yupimaster dijo...

Cuando quiera vamos al cine, doña Minadea ;)

Minadea dijo...

Me parece bien, pero iremos a ver el peliculón de Justin Bieber.

Paga usted.