Me encanta el cine, me gusta muchísimo, pero no voy. Cada vez que me planteo ir al cine me repito a mí misma que sólo tengo dos riñones (y supongo que en breve con dudosa funcionalidad) y que seguramente esa película no valdrá tanto la pena como para malvenderlos.
Así que hago como todo el mundo, me dedico a saquear vilmente las webs de visualización online (maldigo mi conexión precaria y tercermundista) y robo descaradamente. Y no, no me dais ninguna pena, superproductores de los cojones, cuando le doy al play y pongo en grande la pantalla, mentalmente os estoy mandando un "que os jodan" con todas las letras. Es así, no hay más.
Pero cierto es, que en nada se parece a ir al cine. Porque ir a una sala de cine es cojonudo (siempre que no te toquen niñatos tocahuevos, claro) y espachurrarte en la butaca mientras te destrozas los oídos y ves tiroteos en tamaño XXL no tiene parangón. Y qué cojones, las palomitas de microondas que te haces en casa no le llegan a la suela de los zapatos a las superdeliciosas palomitas de los cines. Y esto también es así, hombre.
Las palomitas son la clave para una película, siempre. Tanto si las ves en casa como si vas al cine, es una obligación absoluta. ¿Para qué cojones las venden si no?. Pues eso, palomitas siempre, y no entraré en la discusión eterna de si tienen que ser dulces o saladas (saladassaladísimas), pero eso sí, tienen que ser las más grandes del universo. Y unas palomitas gigantes no son nada sin su bebida más grande aún.
Básicamente es eso, que adoro el cine pero soy pobre, y para ir al cine sólo con el dinero para la entrada va a ser que no, porque me niego rotundamente. La cuestión es, que en pleno aburrimiento de mi jornada laboral, me ha dado por mirar los estrenos de cartelera de 2012, por si algún casual me vuelvo rica y puedo ir, vaya, pero ahí estaba yo, sorprendiéndome con la cantidad de paja que presenta el mundo del cine cuando he visto... ¡TITANIC EN 3D!
Quiero decir, ¿en serio?, ¡VENGA YA!
Quiero decir, ¿en serio?, ¡VENGA YA!
Por si fuera poca la cantidad de basura americanoide que nos enchufan sin piedad, ahora resulta que han encontrado el filón con eso del 3D y nos lo encasquetan a diestro y siniestro. ¿Qué será lo próximo? ¿Películas de Alfredo Landa en 3D también?. Y por si fuera poco, las grandes cabezas pensantes de la industria cinematográfica se deben pensar que son lo más de la genialidad y que nosotros somos tan subnormales como para pagar por ello, claro.
Pues seguro que tienen razón, qué coño, porque seguro que algunos catetos pagarán por ello. Los imagino ahí, en sus salas de reuniones en lo alto de algún superedificio pensando qué maniobras terribles adoptar para sacarnos la pasta, mientras comen helado (sí, no sé por qué pero comen helado) y se fuman unos cuantos canutos despiponándose de nosotros.
La lista me ha dejado aplatanada, sin más. Todo un año por delante, una lista larguísima de películas y nanai.
Bueno no, miento. En diciembre sale El Hobbit y al verlo casi lloro. Pero no tiene sentido que la estrenen el 14 de Diciembre si el día 12 de ese mes se supone que termina el mundo.
Aaaaaamigos, pensadlo.
3 comentarios:
Madamme, yo voto a favor de que se emitan peliculas del Destape en 3D. A poder ser Los Bingueros y alguna de López-Vazquez... SUEEEEEEECAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!
Si hacen eso, juro que muero de un colapso neuronal demasiado bestia.
náH
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