19 de marzo de 2012

Enseñando temazos

Bueno, como llevo todo un mes completamente ausente y he dejado a modo de tortura la foto del niñato ese para que la gente la vea nada más entrar y huya despavorida, hoy simplemente vengo para dejar una de esas canciones que toda la humanidad debería considerar como un temón per saecula saeculorum.

Soy una ferviente creyente de que la cultura musical es altamente necesaria (y viendo las generaciones que se avecinan todavía más) y que NO es posible que haya gente a día de hoy que no tenga ni jodida idea de quién era, por ejemplo, Elvis, o que unos niñatos pongan cara de asco cuando pones una canción de Nina Simone pero luego se vuelvan jodidamente locos cuando el mierdas de Timbaland (¿qué puta mierda de nombre es ese?) hace un sample con la canción de Sinnerman.

Y en realidad no tenía muy claro con qué canción abrir este post, pero ya que me ha salido solito eso de hablar de Nina, pues pondremos ese temazo, que dicho sea de paso es una de mis canciones favoritas (y tengo infinitas y más, es un problemón a la hora de escoger).

Así que nada, os dejo 10 minutazos de música PERFECTA y además os voy a dejar instrucciones para su buen uso:

- Hay que escucharla en algún momento de esos en los que estás cojonudamente bien.
- A poder ser, que sea por la tarde, con ese solecito que entra por la ventana cuando ya se está largando y que hace esa luz tan estupenda y anaranjada. Aceptamos también que el momento sea por la noche, en una terraza con iluminación suave, balcón, ventana o cosa. Lo que sea, pero que toque un poquito el aire, nada de zulos ni cosas así.
- Si es por la tarde, prepararse una infusión. O un café. O un whisky. O todo a la vez, qué más da. Si es por la noche tiene que ser con tu copaza, la que más te flipe. Y si no bebes nada de alcohol pues joder, menuda mierda.
- En caso de fumar, hay que fumarse un pitillo. Si no fumas, evidentemente no lo hagas, aunque empezar ese feo vicio con la señorita Simone sería una buena forma de hacerlo.
- Poner la canción TAN alta como sea posible. Si os petan los tímpanos mientras esa mujer toca el piano, lo estáis haciendo bien.

Pues nada más, disfrutadla al menos tanto como lo hago yo.



28 de febrero de 2012

Destrozando a Justin


Me enerva. Me saca de mis casillas de una forma extrema. Es verle la cara y que me entren unas ganas irrefrenables de hinchársela a puñetazo limpio sin sufrir ningún tipo de remordimiento. No tiene ningún tipo de sentido porque soy una de esas afortunadas que no ha escuchado prácticamente nada de lo que ha hecho este niño moñas.

¿Quién es Justin Bieber? No tengo ni jodida idea y en realidad me importa bien poco. Sé lo que tengo que saber; que es un niñato más de la industria musical (no, en serio, ¿por qué no le cambian el nombre ya y dejamos de mancillar el concepto "música" de una maldita vez?) al que le escriben mierdas de letras infumables que él se dedica a cantar (me duele escribir eso) con su voz cargante y jodidamente nasal que hace que mis oídos quieran suicidarse.

Pero lo que realmente me toca la moral es pensar que vivimos en un mundo donde el puto Bieber se está forrando haciendo mierda prefabricada y sin ningún tipo de sustancia mientras que artistas sin parangón se comen los mocos sin que se les conceda una sola oportunidad.

¿Qué cojones está pasando? Si nos ponemos a repasar la historia musical en líneas muy generales, no puede ser que hayamos pasado de la maravilla de las voces como Billie Holiday al maldito bodrio de niño que se peina con una cacerola. No estoy aquí para hacer un post cronológico sobre la música, pero juro que algún día lo haré porque es algo que me apetece infinito, pero hoy sólo he venido para cagarme en la madre del pipiolo en cuestión.

Todo lo (poco) que sé sobre él, debo agradecérselo a una horda de fans enloquecidas (Youtube está petado de vídeos de ellas, es lo máximo del entretenimiento, lo juro) que defienden a capa y espada el honor de su macho alfa (disculpad si me río, pero me asombra que se haya convertido en un modelo de hombretón cuando más bien parece una niñita con pelo garçón) y que se agarran con uñas y dientes a argumentos insostenibles y berrean como perras en celo cada vez se te ocurre mancillar el buen nombre de su gran señor Bieber. Y como yo soy así, me encanta y me lo paso teta creando polémicas absurdas con niñas de 16 años (con capacidad mental de un niño de 3) que cuando ya no pueden decir nada más se ponen a llorar de rabia y te dicen: "¡Lo que pasa es que estáis celosos!".

Sí, definitivamente estamos muertos de celos y envidia absoluta por el fantástico don que se le ha otorgado y nos encontramos absolutamente desolados por no alcanzar a comprender la perfección más absoluta que supone ser Justin Bieber en nuestras tristes y miserables vidas.

Creo (y apoyo fervientemente) que deberían crear algún tipo de culto y deberían empezar a construir iglesias con la forma de su cráneo con pelo donde poder ir a rezar. Donde poder juntar a todas las "beliebers" (joder, qué puto nombre más absurdo), meterlas dentro como ganado y entonces hacer como Ryan Gosling (eso sí es un jodido Believer, aprended) y petar el recinto sin miramientos. 

Lo único que me consuela es saber que se trata de una moda, como siempre ocurre con este tipo de sucedáneos musicales y que en breve caerá en el saco del olvido como los Jonas Brothers o los soplapollas de High School Musical (qué pesadilla), pero sí debo decir que la espera se me está haciendo terriblemente larga y ansío el día en que pueda reírme de todas las niñas que han hecho barbaridades en nombre de Justin.

Os espero sentadita en mi sofá, escuchando al señor Bowie (me mata de amor) mientras sonrío de forma maligna haciendo tiempo para empezar el descojone sonoro. No tardéis, que me aburro.

20 de febrero de 2012

De fascinaciones.

Si algo me fascina del ser humano es la capacidad indiscutible de mutar el gilipollismo que tiene. Y parecerá extraño, diréis, que a día de hoy me siga sorprendiendo, pero os prometo que es cierto. Me deja perpleja en todas sus vertientes. 

Alguien dirá que lo que a mí pueda parecerme una mamonada, otro no tiene por qué verlo del mismo modo, y estaré de acuerdo en cierto grado, porque entiendo que el gilipollismo se contagia y ese espécimen estará empezando a mutar en favor de ese virus infecto, así que comprenderé que me dice esa tontería porque ha sido incapaz de escapar al radio de acción de ese germen. No pasa nada, ya os encontraré una vacunita. 

Imagino que no se tratará de que esté bien o mal, de que sea mejor o peor, y también habrá quien dirá que no podemos pretender que los demás actúen siempre bajo nuestro sistema métrico, pero señores, es el único que tenemos, y cada cual se rige por su vara. Los demás la considerarán más o menos acertada, más o menos afín con las suyas, pero nunca serán las propias, siempre fallará algo, y ahí puedes hacer dos cosas; aceptarlo o no.

Y es así de sencillo. Si lo aceptas, estás en tu derecho, y si no lo aceptas, evidentemente también. Así pues, la manía que tiene el mundo de hacerte sentir mal cuando optas por la segunda opción, me parece de una hipocresía inenarrable. ¿Qué ocurre? ¿No es "políticamente correcta"?. Ya sabe la gente por dónde se puede meter esa expresión tan gastada.

Estamos en nuestro más absoluto derecho para decidir que una cosa no nos apetece. Que no nos da la gana pasar por ese aro. Da lo mismo si tiempo atrás nos parecía bien y lo hemos hecho, podemos cambiar de opinión, podemos evolucionar de mil formas y que con nuestro yo actual no nos sirva esa situación. Podemos hacerlo, y si nos da la real gana, lo hacemos. Pero ay... ¡Eso no gusta! Y entonces te piden mil y una explicaciones, mil y un por qués, como si tuvieses que justificar todas tus respuestas como en un examen de EGB y esperar a ver si apruebas o cateas con una nota nefasta. Nadie te pide explicación si optas por la primera opción, eso tenedlo muy claro. Nadie te preguntará los por qués y cómo has llegado a la conclusión de que esa opción es válida. Nadie se lo cuestiona, porque todo el mundo lo da por hecho.

Pues señoras y señores, se lo digo ya, hay SIEMPRE como mínimo dos opciones, y no por más que a ustedes les plazca imponer sólo una como válida significará que sea la que se va a tomar.

No depende del cristal con que se mire, depende de las ganas que tengas de mirar.

16 de febrero de 2012

Libros de obligada lectura.

"Un extraño subproducto de mi pérdida, es que me doy cuenta de que resulto un estorbo para todo el mundo que me encuentro en el trabajo, en el club, por la calle. Veo que la gente, en el momento en que se me acerca, está dudando para sus adentros si "decirme algo sobre lo mío" o no. Me molesta tanto que lo hagan como que no lo hagan. Algunos meten la pata de todos modos."

Una pena en observación. - C.S Lewis -



Hoy no diré nada más. Sólo leedlo, leedlo mucho y con muchas ganas. Comprendedlo, tratad de hacerlo. Leed hasta cansaros, hasta perderos en las páginas. Que os envuelva lo que dice y os agujeree la piel poquito a poco. Si podéis sentirlo, hacedlo. Si podéis llorarlo, hacedlo. Simplemente leedlo y que se os mueva algo por dentro.

Y así podréis asomaros un poco. Un poquito.

14 de febrero de 2012

Un blog no es un blog sin su entrada de San Valentín.

Qué bonito, sí señor. ¡El día de San Valentín es tan superguay y superespecial! Todo es tan rosa y tan edulcorado que es imposible no sentirse feliz y dichosa.

Discúlpenme un segundo, tengo que ir a vomitar.

De acuerdo, hablemos de San Valentín. Desde enanos, la gente se encarga de grabar a fuego en nuestras blandas e inocentes mentes que el 14 de Febrero es el día del superamor por antonomasia. En el colegio te hacen pintar moñadas y te cuentan gilipolleces, y luego esas cosas hechas en las clases de plástica (NUNCA podré entender por qué resulta tan difícil llamarle "arte" a esas clases) las llevas a casa con un montón de emoción y los ojos llenos de lagrimillas para dárselo a la persona que (se supone) más quieres en el mundo, que suele ser tu padre o tu madre (eso te dicen en el cole, tú dices que sí pero lo que más te apetece es dárselo a tu perro, que lo adoras por encima de todo) y ellos te miran con cara de padres orgullosos y felices aunque por dentro estén cagándose en los malditos profesores que les llenan la casa de dibujines y collares de macarrones con purpurina.

Imagino que llegados a este punto de las lecturas del blog, habréis deducido que soy una fémina (al menos así consta en mi DNI) con lo cual, he sufrido las mamonadas sobre el San Valentín como casi todas las mujeres del mundo.

Por si Disney no era suficiente para torturarnos desde pequeñas con esas cosas del hombre ideal y su puta madre, en la vida real te atosigan con que el día de San Valentín es todo maravilloso y es el mejor día del mundo mundial para compartir con uno de esos hombres de película. La industria cinematográfica te avasalla también con momentos idílicos llenos de corazones, rosas, bombones, paseos interminables por Central Park (si no paseas por allí no es un San Valentín ni es nada, aunque vivas en la Patagonia) mientras comes algodón de azúcar sonriendo como una boba mirando al hombre fantabuloso (nunca salen parejas homosexuales, el cine es así de guay) mientras él te lleva de la manita y te dice que ha preparado una velada fantástica a la luz de las velas en el restaurante más hipercaro de la ciudad.

Os diré una cosa; como a alguien se le ocurra hacer eso algún día conmigo, el algodón de azúcar se lo meteré por donde todos sabemos y me iré a cenar un frankfurt yo solita.

Evidentemente, a la vez que prodigan todas las maravillas del día de San Valentín perfecto, te están lanzando un mensaje muy claro: Si ese día estás sola, estás jodida y tu mundo es una mierda. Y teniendo en cuenta que la mayoría de la población tiene un criterio nulo (todos sabéis que es así, ahora no jodamos con tonterías), si llega la fecha y no tienen pareja a la que colmar del amor más hiperabsoluto, pillan una depresión de tres pares de narices y se autocompran una caja de bombones para comer a solas en el sofá mientras miran una peli de llorar (eh, los topicazos peliculeros molan la vida o más).

Y así te tienes que ver, con 14 o 15 años, con la pubertad dando por el culo y todo un planeta que corea al unísono "all you need is love". Y tú estás ahí, con tus granos y tu estilismo dudoso, suspirando de amor por algún capullo sin remedio y sintiéndote la mierda más enorme del universo porque, pasará el día y habrás estado más sola que la una.
 
¿Me podéis contar qué cojones le pasa al mundo? Porque el jodido problema es que hoy, caminando por la calle yendo al curro (y como cada 14 de Febrero) la gente va por el mundo como un patrón hollywoodiense a la espera de que ocurra todo eso. ¿Dónde están esos mamones navideños que en épocas de lucecitas y árboles van gritando por la calle que los Reyes no existen? ¿Dónde están ahora? ¿Por qué no hay ningún listillo por la calle gritando cosas como que "el amor no existe", o las típicas capulleces de que es un invento de El Corte Inglés? (el día de San Valentín, no el amor, bueno, o quizá también, vaya usted a saber).

Tendrán que perdonarme por mi poco romanticismo, pero me mola más pensar que el día de San Valentín se celebra porque un iluminado de hace montones de años, le quitó la ceguera a una pobrecita niña con algún superpoder chachi (en nombre del Señor, por supuesto), a no caer en la absurdez de ir a llorar un rincón por no tener una cajita de bombones.

Y para terminar, les dejaré con una frase acorde con el día, para que no se piensen ustedes que soy una desalmada sin remedio:

"Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala."
-Gustave Flaubert-

Por eso les he dejado yo un bonito corazón como entradilla para el post. Así que venga, ¡todos a sufrir hiperglucemia!

9 de febrero de 2012

Destripando Libros II


Bien, sé que hace días que no escribo nada pero cuando estoy enferma sólo sé hablar de mocos y cosas escatológicas (porque me mola infinito ver la cara de asco de la gente, como si ellos no moqueasen) y porque tengo por amigos una panda de tarados a las que también les mola, con lo cual, el monotema de lo verdes y densas que pueden llegar a ser las mucosidades humanas me ha monopolizado.

En realidad no, pero es guay pensar que sí.

De todos modos, lo que hoy me ocupa es otra tanda de tontuna máxima hecha libros que me apetece destripar, y por qué no decirlo, me aburro tanto en el trabajo que me ha parecido un buen momento sin más.

Debo decir, que sólo me he leído el primero. Ahora todos deberíais señalarme con el dedo y decir: "¡MENTIROSA! en el primer Destripando Libros dijiste que ODIAS dejar las cosas a medias.", y yo os daré toda la razón y me autofustigaré y os prometeré que me los voy a leer, pero también os digo que lo haré cuando quiera sufrir un colapso mental que me induzca a dormir permanentemente y en modo letargo.

Un día, el señor Stieg Larsson debió decidir que sus soporíferas ideas debían ser de dominio público y se lió a escribir. Imagino que, como debió pasarse gran parte de su iluminación literaria mendigando un poquito de atención (porque seguramente no lo conocían ni en su casa a la hora de comer), acabó frustrado con el mundo cruel (insertar vahído peliculero aquí) y decidió que el tema asesinatos+periodismo+tarada no estaba suficientemente exprimido, así que se lanzó ahí, a lo loco, a escribir.

Me limitaré a hablar del primer libro de la trilogía (¿Qué manía hay ahora con hacer mil libros? ¿Qué problema tienen con hacer una novela de un solo tomo?) dado que es el único que he leído y es sobre el único que puedo opinar de forma justa. Los otros dos ya directamente los meto en el saco como basuras por la absurdez del primer puto volumen. No puedo deciros ahora mismo cuántas páginas exactas tiene el libro, porque no lo tengo encima, pero sí puedo deciros que tiene DEMASIADAS. Tiene infinitas más de las que necesita. Y diré más, a mí con un tríptico bien explicadito me habría bastado.

El muy tocahuevos se pasa páginas y páginas y más páginas hablándote de mierda. Descripciones tediosas, aburridas, soporíferas... Descripciones que hace que tengas ganas de pegarte un tiro y que en lo único que puedes pensar es: ¿pero llegamos ya, o qué?. Porque todos sabemos que las descripciones son básicas para la ambientación del libro, y suelen ser harto necesarias para poder comprender por dónde vas y con quién, qué ves y qué hueles. Son tan necesarias como los diálogos porque entiendes qué te rodea y a mí es una de las partes que me fascina de un buen libro.

Siempre y cuando ese libro no lo escriba el jodido Larsson. El señor puede pasarse 20 páginas diciéndote cómo es la carretera por la que estás yendo, qué esquina estás girando para poder llegar a una hilera de lo que sea, donde hay una cafetería con una sombrillita verde de donde cuelgan carámbanos del frío que hace, y que en la pared del establecimiento contiguo hay un cartel que dice: "Vendemos mierda", escrito con tiza rosa y azul, dando entrada así a una pequeña portezuela que entra hacia la tienda con un pequeño desnivel en la baldosa de la izquierda.

Y tú estás ahí, leyendo, asimilando todas esas cosas y de repente te dice: ¿Te ha quedado claro? ¡Pues no te sirve para nada porque el personaje entrará en la cloaca que he mencionado 15 páginas más atrás!. Y yo aquí, oigo la risa maligna de ese escritor y me cago en su puta vida mil millones de veces.

No me cuentes que la chica que hay en la barra lleva un pintalabios color cereza si esa información me va a sudar los cojones. No me lo cuentes si no tiene ninguna importancia para la trama, soplapollas. No me lo cuentes a no ser que sea absolutamente necesario que yo sepa que hay una chica que ha dedicado un tiempo de su vida en ir a una tienda y pedir el pintalabios número 10 de Dior para pintárselos e ir a tomar un café. NO NECESITO saberlo si no me vas a contar una mierda de esa chica. Pero si lo haces, hazlo una vez, no dos mil.

Luego tenemos a la superfigura antiheroe-molomucho-soylomás-estoytarada-soyungenio Lisbeth Salander. Personaje que podríamos salvar simplemente por lo perturbada que está (a ratos) pero que no me da la gana de salvar porque está estereotipada a más no poder y eso me da por el culo. Niña con familia mega-desestructurada, es maltratada por el mundo en toda su magnitud pero la tía es un hacha con la información. Es super antisocial, pero no. Pero sí, pero no. ¡Aclárate! Que vas de guays con tus pintas y tus rarezas pero colega, te compras un puto Mac. No sé, ese personaje me tiene a medias, a ratitos me molaba y pensaba: menos mal que algo en el libro vale un poco la pena. Y a otros pensaba: Pégate un tiro, por dios.

Así que para abreviar, que todavía tendría para un buen ratejo con esto pero mi jornada laboral termina en 4 minutos; el primer libro me sirve como pisapapeles y hace que llore cada vez que lo veo pensando en los pobres árboles que han talado para hacerlos. También me sorprende que hayan hecho las malditas películas, y debo confesar que sólo he visto un trozo de la primera porque al saber qué era me dejé influenciar por mi odio y pasé de verla, pero no descarto que sea la primera vez en mi vida que vea una peli y diga: ¡MOLA INFINITO MÁS QUE EL LIBRO! (que no sería muy difícil), y para terminar os diré, que sí me leeré lo que me falta, y cuando lo haga vendré aquí a ponerlo a parir tan enormemente que vendrá una horda de megafans de la trilogía y me emparedará viva.

Pero oigan, es lo que hay.

24 de enero de 2012

Savoir Faire

Es más que evidente y de todos conocido que no todo el mundo tiene jodida idea de saber comportarse en sociedad. No se trata (solamente) de los modales que se puedan tener en situaciones sociales que requieran cierto tipo de modales estereotipados, de esos que te enseñan (a casi todos, vaya) en casa a la hora de comer o con un sopapo inesperado cuando la cagas.

No, no hablamos de modales en la mesa o de pura educación cortés.

Hablamos de ese tipo de personas que, o bien por pura inconsciencia o bien porque les sopla completamente los cojones, se dedican a caminar por el mundo como si fuesen los únicos en todo el planeta y que se creen con total derecho a joder al personal a su paso.

En realidad, sea la opción que sea, merecen mi más absoluta indiferencia, lo cual no quita que me plazca hablar de ellos y dar mi opinión, faltaría más. Los del primer grupo me producen tristeza, por incompetentes, por no fijarse en lo que hacen, por no madurar y seguir pensando que cuando la caguen, mamá o papá vendrán a salvar su precioso culo. Me dan pena, porque les vaticino una vida insulsa y con muy poquitas inquietudes, y no tener inquietud por nada me parece terrible. Y porque, además, el no conocimiento de causa no te exime de ser un anormal con todas las letras, así que oye, tú, asúmelo y procura hacer algo para cambiarlo de una puta vez.

Ahora bien, los del segundo grupo despiertan en mí una ira irrefrenable que alcanza cotas inhóspitas, y la única cosa que me frena para no lanzarme al genocidio premeditado es que no terminaría con ellos ni en 100 años, así que me vence la pereza y desisto. Pero eso sí, cuando me los encuentro de cara es otro tema.

Y la cosa es, que los soplapollas del segundo grupo se creen lo más de lo más, llevando a cuestas su egolatría al punto álgido de su existencia, sin importar todo lo que puedan llegar a arrasar a su paso, creyéndose que el mundo debemos doblegarnos a su voluntad y lustrar su botas con placer y ahínco. El problema viene cuando se encuentran con una soplapollas mayor como yo (sí, soy una especie evolucionada de soplapollez y eso mola demasiado). Este segundo grupo, a pesar de que como ya he dicho antes también suscita en mí un interés nulo, sí que es cierto, que dependiendo de la cercanía del sujeto, mi calma se vea tambaleada y entonces la indiferencia dé paso a una tocada de huevos merecedora de mi máxima hostilidad, cosa que ha provocado que me lance a hacer este post.

El segundo grupo vendría a ser como un gremlin (y los adoro, pero la comparación es necesaria), son bonitos, achuchables y te dan ganas de hacer ruidos en plan prepúber de lo monísimos que son. Y ahí te lanzas tú, si no tienes un mínimo de sentido común y un poquito de vista, a babear tras sus pasos y sentirte lo más de lo más cuando ves que el sujeto te hace caso e incluso te dirige alguna palabra. Os aviso ya: Sois unos capullos integrales. ¿Por qué? Porque a partir de ahí viene la transformación.

Como buena observadora que soy, me encanta detectar estos casos y mirarlos desde la lejanía con un montón de palomitas como si de una película fascinante se tratase. Y si por algún casual se trata de alguien cercano al que he puesto sobre aviso, cuando llega el mochazo me regodeo en el perfecto "te lo dije". Así que ahí estamos, viendo como el objeto de deseo empieza a metamorfosear en algo irreconocible y egocéntrico. Empieza a absorber tu energía, poco a poco, mientras tú te ves más y más atrapado y la fascinación va en aumento. Te va dando una de cal y otra de arena, y tú vas guardando los momentos chachiguays como si fuese lo más del universo.

Y un día, sin saber de dónde te viene... ¡ZAS! Hostia al canto.

Pero piensas que ha sido un error, que se habrá equivocado, que no es a ti a quien quería hacerle daño, que debería estar molesto/a por algo y justo estabas tú ahí, y que para eso están los amigos y un sin fin de mamonadas que te dices y lo peor de todo, te crees. Pues no, te lo digo ya, NO. Un amigo no es un saco de boxeo, así que si de verdad piensas que LO NORMAL es que esa persona haya descargado su ira contigo y te haya pisoteado lo más grande, es que eres imbécil. Si crees que LO NORMAL es estar siempre disponible para esa persona, y que cuando tú tengas un problema o un apuro, el/la otro/a pase de ti olímpicamente, es que eres imbécil. 

No trataré de hacer aquí una disertación sobre qué es o qué no es la amistad. Es algo demasiado subjetivo como para darlo por válido sin cuestionarnos absolutamente nada, pero sí diré y repetiré mil veces lo que para mí no se le debe hacer JAMÁS a un amigo, y eso no me parece ni remotamente normal ni mucho menos aceptable.

Así que para la próxima, os estaré esperando con un "os lo dije" más grande que veinte catedrales.

23 de enero de 2012

Mafalda y su SOPA

¡Bueno!

Llevamos unos días moviditos por el mundo digital, pero hoy me he topado con la mejor infografía para que la gente sepamos qué es SOPA y PIPA y qué están tratando de hacer(nos), así que voy a dejaros el fantástico link con la explicación que la gente de "Derecho a Leer" se ha currado y que tan cojonudo me ha parecido.


Disfrutadlo y poneos al día con todo el tema de la World War Web, que a muchos os parecerá una tontería, pero señores, no ha hecho más que empezar.

Así que buen lunes a todo el mundo con un poco de información de esa que los mass media pasan de darnos.